Ficha Técnica y Artística
Título original Séraphine
Director Martin Povost
Reparto Yolanda Moreau, Ulrich Tukur, Anne Bennet,
Francoise Lebrun, Gneviéve Mnich, Nico Roger, Adélaïde Leroux, Serge Lariviére.
Género Drama, Biografía
Duración 125 min.
Nacionalidad Francia
Año 2008
Sinopsis
Séraphine cuenta la vida de Seráphine Louis o Séraphine de Senlis como es conocida en el mundo artístico; pintora encuadrada en la pintura naïf, o como Wilheim Uhde denominaba a esta corriente, pintura primitiva moderna. La película muestra la vida de la artista desde que conoce a Wilheim Uhde, el marchante y crítico de arte que la descubrió y la dio a conocer, hasta su muerte.
Tema central de la película:
Tal y como dice el propio director ésta “es una película sobre la gente, sobre el sentido que le podemos dar a la vida con poca cosa y con mucha riqueza interior. Trata de la vida interior, de la contemplación, el desarrollo interior de la mente, la creación y, en cierto modo, el amor”.
Temas para reflexión:
La llamada
Séraphine recibe la llamada de su ángel de la guarda que le dice que tiene que dedicarse a pintar. Tiene 40 años, sin ninguna experiencia en este campo deja su trabajo de limpiadora en el convento y se marcha a vivir al pueblo para cumplir con su designio. Quizá por su carácter devoto, Séraphine sigue lo que le dice su voz interna sin dudar, no se plantea otra posibilidad. Son muchos los personajes históricos considerados visionarios que escuchan una llamada interna que les guía en su labor, ésta viene de algo o alguien superior a ellos, algunos lo llaman Dios, otros voz interna, otros más allá. Así sucedió con Sócrates y Gandhi.
Y yo me pregunto ¿Existe alguna diferencia entre el visionario y el loco, y si existe, cuál es? ¿Hasta dónde es una locura escuchar la llamada interna y seguirla? ¿Cuándo se convierte un visionario en loco para la sociedad? ¿Cómo podemos determinar cuándo una idea es una visión de futuro o una locura?
El arte como sentido de vida
En este caso, Séraphine vuelca su mundo interno en el arte, y este arte pasa a ser lo que da sentido a su vida, es como si trajera al mundo de los vivos, a este plano de la realidad en que nos encontramos, mensajes de otros mundos que nos conectan con nuestro ser más íntimo y genuino. Esto da sentido a su vida y le permite atravesar los convencionalismos terrenales e ir más allá de lo establecido, experimentando una plenitud absoluta que difícilmente encontramos los humanos en nuestras vidas alienadas.
Y yo me pregunto ¿Dónde está el sentido de mi vida? ¿Dónde está el sentido de la vida de las personas cercanas a mi o de las que me encuentro por la calle? No puedo imaginar mayor plenitud que encontrar el sentido de la vida de cada uno y llevarla hasta el final. ¿Por qué no nos hablan de esto en el colegio? ¿Por qué no nos hablan de esto los medios de comunicación? ¿Qué pasa que no nos educan para encontrar el sentido de nuestra vida? Como bien se ve en la película, cuando uno sabe lo que tiene que hacer encuentra los medios para hacerlo. ¿Puedes saber cual es el sentido de tu vida cuando desde pequeño la palabra que más escuchas es “no”?
Cuerpo-alma-sociedad
Cuerpo. Séraphine está plenamente en contacto con su cuerpo y su cuerpo lo está con la naturaleza. Cuando camina descalza por la hierva, cuando el viento acaricia su cara, cuando se sube a los árboles o cuando se introduce en la corriente del río, cada célula de su ser parece absorber lo que encuentra a su alrededor.
Parece que a través de las sensaciones que experimenta al entrar en contacto con la naturaleza Séraphine se transporta a otra dimensión, a un mundo lejano, del que vuelve mientras nos trae noticias a través de sus pinturas, son noticias intensas, coloridas, frescas, turbias, divinas, carnales… Porque mientras pinta está allá y está aquí al mismo tiempo, está allá en alma y está aquí en forma de manos que interactúan con objetos concretos, como el lienzo, las pinturas y los pinceles. En esos momentos ella es canal, canal entre el mundo del alma y el mundo del cuerpo. Ella es cuerpo y alma fusionados.
Alma. Séraphine es una mujer religiosa que parece estar en pleno contacto con su alma. Ha pasado muchos años sirviendo en un convento de monjas con quienes ha entablado una muy cercana y positiva relación, lo que posiblemente haya facilitado su plena confianza en lo “divino”, en lo intangible, en la llamada. Es devota de la virgen, figura que lleva consigo a todas partes, como guía o sostén vital y contacto con su alma.
Sociedad. Mujer de un estatus social bajo que ha trabajado toda su vida y que probablemente no haya sentido el arropo de los adultos en su infancia, recibe un trato despectivo constante por parte de los habitantes de su pueblo. Ella sabe quién es y cual es su lugar y también sabe cómo son los demás. Es desconfiada y una y otra vez le dan motivos para reafirmarse en su actitud. Finalmente, renuncia a esta sociedad y se refugia en el más allá, demasiadas promesas incumplidas que impiden su participación plena y genuina es un entorno socialmente reconocido. O quizá es la sociedad quien la echa, al desviarse en exceso de lo “correcto”, de lo aceptable.
Y pregunto ¿Puedes dejarte impregnar por la naturaleza, ser canal, en un mundo en el que cada vez hay menos espacios naturales y los que están cerca de las ciudades están llenos de elementos contaminantes como torres de alta tensión nocivas para los organismos vivos? ¿Puedes contactar con tu alma cuando caminas por la calle de una ciudad o incluso de un pueblo y te asaltan sus ritmos frenéticos, sus luces agresivas y sus sonidos enlatados? ¿Son compatibles la contemplación y la velocidad? ¿No será la velocidad una herramienta utilizada conscientemente para alienarnos y alejarnos de nuestra naturaleza más íntima?
Crear-Exponer
Hay dos fases claramente diferenciadas en el proceso creativo de esta pintora. Una es la creación. Ella necesita crear y crea, sea como sea. Hace lo que es necesario para cumplir con su designio. En esta fase están ella, la naturaleza y la sociedad, esta última en cuanto recurso a través del que conseguir los instrumentos necesarios para su trabajo.
En la segunda fase está la exposición, la presentación en sociedad de lo creado. Hilando con su filosofía de vida, la gran exposición representaría la presentación entre dos mundos, lo divino y lo humano y probablemente la integración de ambos en su persona. Ella comienza exponiendo sus pinturas a título individual, comienza a darse al pueblo, quien le responde positivamente. Pero la gran exposición que ella espera no se produce, no al menos en el momento esperado, y ante la imposibilidad de la integración cruza el límite.
¿Son el proceso de creación y el de exposición dos aspectos separados o la creación no es completa si no hay exposición? ¿Es necesario el reconocimiento social para alcanzar la plenitud absoluta? ¿El aspecto comercial del arte aliena al artista?
Ttala Lizarraga


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