Ficha Técnica
Título Original Polytéchnique
Director Denis Villeneuve
Director Denis Villeneuve
Actores Maxim Gaudette, Sébastien Huberdeau, Karine Vanasse, Evelyne Brochu, Pierre-Yves Cardinal, Jonathan Dubsky, Marina Eva, Nathalie Girard, Pierre-Xavier Martel, Johanne-Marie Tremblay
País Canada
Género Drama, Histórico
Año 2009
Esta película cuenta la matanza de catorce mujeres el 6 de diciembre de 1989 en la École Polytecnique de Montreal.
El asesino, un estudiante del centro, entra en una de las aulas disparando al techo y ordena que las mujeres se pongan a la izquierda y los hombres a la derecha. Los hombres deben salir dejando a las mujeres con él. Estos obedecen sin decir nada (excepto uno de ellos que hace un amago de acercamiento al asesino para ver si puede hacer algo) y se van. Al quedarse a solas con ellas les dice que están ahí porque ellas son feministas y él odia a las feministas. Una intenta protestar pero tan pronto como abre la boca él la dispara a bocajarro y la derriba, hace lo mismo con el resto. Después, deja el aula y se marcha. El asesino comienza a pasearse por el instituto con su arma al descubierto y sigue disparando a las mujeres que se cruzan en su camino. Finalmente se suicida.
Es un asesinato premeditado. Según cuenta él mismo, varios años antes había intentado entrar en el servicio militar para poder tener acceso a un arma pero no lo consiguió, por lo que había seguido viviendo con el único fin de conseguir un arma y terminar finalmente con la vida de varias mujeres. Antes del suceso escribe una carta a las mujeres explicando su odio y otra a su madre diciendo que la quiere. Me pregunto si necesitamos volcar nuestro odio en mujeres sin rostro para poder tener la fantasía de querer a la única mujer que vemos en todas ellas, nuestra madre.
Es una película cruda, dura y fría, tanto en términos de contenido como de forma. Está rodada en blanco y negro, y en ella apenas hay cabida para ningún sonido amable, musical o acogedor, sólo para silencios llenos de tensión, tiros secos, voces angustiadas y respiraciones entrecortadas. Es una película brutal.
No habiendo vivido nunca una situación tan dramática, con lo que conecto a nivel personal es con todos aquellos casos de agresión abierta o sutil que he sufrido por parte de los hombres a lo largo de mi vida. Es una sensación visceral, primitiva. Al salir del cine camino por la calle y siento odio por las personas con las que me cruzo. En ese momento son todas esas personas que ante la agresión a una mujer cierran los ojos o miran para otro lado en todas las formas en las que uno hace esto, restándole importancia, ocultándolo, no haciendo nada aún cuando presienten la gravedad de la situación. Tengo una sensación de irrealidad, y al mismo tiempo me parece que es más real que la realidad que ven mis ojos. Si bien mi odio lo origina la condena a la agresión, me identifico con el asesino por el mero hecho de estar sintiéndolo tan intensamente y como en su caso, es un odio asociado al “otro” sexo.
Y es que en la película cuando los hombres salen del aula y dejan a las mujeres con el asesino se van y no se sabe muy bien qué hacen porque cuando la cámara acompaña a uno de ellos se ve que la vida en el instituto sigue igual, los lugares comunes como la sala de estar o el comedor están llenos de gente fumando y charlando animadamente y no se ve a nadie corriendo o dando la voz de alarma. Este chico sí corre, baja al primer piso donde se encuentra un guarda de seguridad y le dice que llame a la policía, éste en un principio cree que se trata de una broma.
Y yo me pregunto cómo es que aquellas personas que han salido del aula no han gritado avisando sobre lo que está sucediendo, ya sea para que todos salgan corriendo del edificio ante un posible ataque del agresor o para hacer algo en defensa de las mujeres que se han quedado con él. Me resulta realmente brutal la sensación de que algo tan grave esté sucediendo en un aula del edificio y el resto del mundo siga como si tal cosa. Siento impotencia.
La película está contada desde tres perspectivas: la del asesino, la de uno de los hombres que estaba en el aula y la de la única superviviente de la misma. Tres vidas que se ven afectadas para siempre por este suceso.
Comienza con el asesino. Se ven los momentos previos al asesinato en el piso de estudiantes que comparte con otros. Escribe una carta a las feministas contra las que se dirige su odio. Odio porque las considera causantes de las discriminaciones que viven los hombres en la actualidad, justificadas por la desventaja social que dicen sufrir ellas. Después escribe una carta de despedida a su madre que deja en la casa de esta y finalmente se dirige a la politécnica donde sucederá la tragedia.
No sé qué decir sobre éste joven. Una persona solitaria, que por su aspecto podría pasar por una persona normal (bueno si es que eso existe, pero al menos por un neurótico medio, no por un asesino). Se ve su relación con su compañero de piso donde se aprecia una relación de poco contacto, cierta cordialidad un tanto fría de hola y adiós. Y me pregunto ¿qué pensará el compañero de piso cuando se entere? Yo creo que me preguntaría cómo es que no se me había ocurrido que algo así pudiera pasar.
Y me cuestiono mi posible ceguera ante los comportamientos susceptibles de desembocar en una situación de agresividad grave. En mi entono laboral, un colegio de educación secundaria, cuando veo comportamientos agresivos por parte de los alumnos los denuncio describiéndoles lo que han hecho, las consecuencias que ha tenido y diciendo lo que yo opino sobre lo sucedido (suelo ser muy sincera y dura en este sentido). No obstante, sigo tratándolos con cierta cordialidad pues quiero creer que su comportamiento es debido a un mal trato que ellos mismos están sufriendo o han sufrido por parte de los adultos y que tratándolos con mayor respeto o intentando entenderlos pueden cambiar. Al ver la película me da por pensar si esta forma que tengo de relacionarme con la agresividad no es errónea y si de algún modo no estoy contribuyendo a ella.
En mis clases de ética hablamos mucho del amor, la agresión, los valores humanos, la explotación, la responsabilidad individual y social…y son precisamente estos estudiantes los que más se “mojan” opinando y contribuyendo con su experiencia personal. Por lo tanto, son quienes mejores notas obtienen en ella además de ser quienes mayor atención reciben por mi parte.
En las sesiones de evaluación, es decir, cuando nos reunimos para poner las notas, casi todo son críticas hacia ellos y su comportamiento rebelde y “cuasi-delincuente” (consumo de drogas, malas contestaciones, desmotivación,…). Por lo tanto, que precisamente sea en la asignatura de ética donde obtengan sus mejores notas, y que además sean ellos, de toda la clase, los que destaquen en esta asignatura es cuando menos contradictorio. Sin embargo, yo valoro lo que hacen en mi clase y no puedo por menos que valorar su actitud participativa y sincera en ellas. No obstante, si racionalmente me parece correcto, en ocasiones, cuando escucho las experiencias de algunos de otros profesores no puedo evitar pensar si no me estaré equivocando.
Algo que me tranquiliza en este sentido es que he detectado varias situaciones de bulling que se estaban produciendo en los recreos con niños más pequeños. ¿Quién hacía el bulling? Sí uno de estos chavales, pero junto con varios que son “buenos estudiantes” y sobre los que no se dicen nada. ¿Qué es ser un buen estudiante? Sacar buenas notas y no responder al profesor. Estos mismos profesores que se escandalizan de respuestas que cuestionan su trabajo, no parecen conmoverse ante las agresiones que suceden en el patio, o sólo, si alguien se las pone crudamente delante. De hecho, ni siguiera se molestan en mirar, están demasiado ocupados intentando pillar quién fuma y quién no.
No soporto las situaciones en las que un grupo de personas con más fuerza ejerce su violencia contra un número más pequeño y/o débil, se activa en mí algo que me pone en defensa del atacado aunque esto suponga ir en contra de mi misma. En el colegio siento que estos alumnos son bullineados de algún modo por ciertos profesores y eso me pone en posición de defenderles, y quizá esté aquí mi ceguera, en mi obsesión por su protección quizá no esté viendo al resto de los alumnos de la clase, o es posible que no vea las actitudes violentas que sí tienen en toda su dimensión.
Sigue la visión de uno de los hombres que ha salido del aula en la que quedan secuestradas las mujeres. Cuando el asesino les dice que se dividan hay un momento de confusión que él aprovecha para acercarse al asesino, parece que para ver si puede quitarle el arma o puede reducirlo de algún modo. Pero el asesino se da cuenta y le increpa que se vaya.
Nada más salir va a toda prisa al piso de abajo donde se encuentra un guarda jurado y le dice que llame a la policía porque un hombre con un arma tiene retenidas a un grupo mujeres en un aula. Vuelve a subir. En el camino, se encuentra a dos mujeres en el suelo, una de ellas todavía está viva, así que va a por medicamentos para intentar hacer algo. Cuando vuelve ella ya ha muerto. Al darse cuenta de que el asesino ha abandonado la primera aula, va allí para ver qué ha sucedido. Al entrar se encuentra a todas las mujeres tiradas en el suelo inmóviles, incluidas sus dos amigas. Cuando sale de allí, recorre el edificio. Ahora ya el ambiente es distinto, todo el mundo está corriendo de un lado para otro en situación de alerta. En un momento dado, ve al asesino en un pasillo y se resguarda entrando por la primera puerta que encuentra a mano, así entra en una habitación con música a todo trapo y estudiantes fumando y bebiendo que están ajenos a todo lo que está sucediendo fuera. Esta escena me resulta tremenda, pues me recuerda a un temor personal, estar yo tranquilamente disfrutando con algo y que suceda algo serio o incluso catastrófico como lo de la película y yo no me entere de nada. Es un yo disfrutando ajena a la desgracia grupal externa.
Volviendo al hombre. Lo siguiente que se ve es que va a visitar a su madre y tras la visita se suicida. Más adelante se ve cómo se encuentra con que una de las amigas que había dado por muerta sólo está herida y mientras la llevan en camilla le pide perdón. Ella le dice que él no es el culpable. Y es que ciertamente él no es el culpable y hace todo lo que puede para evitarlo pero él sí siente que lo es, y yo, e incluso la presentadora de la película, sentimos, supongo que por el rol cultural de protección que atribuimos a los hombres, que sí hay algo de culpa en él como hombre que estaba ahí y no protegió a las mujeres. Finalmente, parece que debido a la culpa o quizá a otros motivos, no puede integrar lo sucedido y prefiere morir a seguir viviendo con ello. Por lo tanto, podemos decir que el asesino, y la responsabilidad protectora que la sociedad atribuye a los hombres, mataron a un hombre.
Finalmente una superviviente nos cuenta lo que vivió y cómo vive con ello desde entonces. Esta joven está estudiando para ser ingeniera aeronáutica. El día del suceso acaba de tener una entrevista de trabajo para un puesto de becaria en una compañía aeronáutica. En la entrevista se observa una vez más el tema del género, el entrevistador cuestiona su candidatura para el puesto por ser una mujer y por tener más probabilidades que un hombre de dejar el puesto o desatenderlo al tener familia, es decir, hijos. Desconocemos lo que ella responde a esta observación, sí sabemos que finalmente le dan la beca.
Al salir de la entrevista se encuentra con su mejor amiga y compañera de piso quien estudia con ella. Entran en clase junto con el compañero arriba mencionado y es cuando sucede todo.
Cuando el asesino deja el aula, ella abre los ojos y mira a su alrededor. Su amiga y alguna otra de las mujeres respiran. Ella está malherida pero se puede mover, las demás no. Sale del aula cojeando en busca de ayuda, al llegar a la siguiente puerta ve al asesino y piensa que la ha visto. Vuelve lo más rápido que puede al aula y se tumba junto a las demás. Lo siguiente que oye es a alguien entra en el aula. Se piensa que es el asesino pero no, es su amigo quien al verlas tumbadas cree que están todas muertas y se va. Finalmente las demás se mueren.
Varios años después del suceso se la ve viviendo con su pareja y trabajando en una compañía aeronáutica. Es entonces cuando se entera de que está embarazada. Esta noticia la revuelve de tal manera que siente la necesidad de escribir una carta a los padres del asesino de la politécnica aún cuando sabe que no se la va a enviar. En ella les cuenta el terror que siente al tener este hijo, cuenta cómo todo el mundo le decía tras lo sucedido lo fuerte que era y dice estar cansada de ser fuerte, que ya no aguanta más. Decide tener a su hijo y dice que si es niño le enseñará a respetar y a apreciar la vida y si es niña a que ella puede ser lo que quiera. Una vez más la diferencia de género.
¿Tiene sentido que esta mujer que ha sufrido en sus propias carnes la terrible consecuencia de la diferenciación de género, es decir, ver antes el sexo de la persona que su cualidad como persona siga teniendo expectativas basadas en la diferenciación de sexos? No me atrevería a decir, al menos sin reflexionar más al respecto, que la diferenciación en sí misma es la causante de los prejuicios y del odio que se deriva de ellos, pero sí que la actitud de exclusión con que nos aproximamos a esta diferenciación contribuye a este odio y en consecuencia, a este tipo de actos de asesinato, la exclusión definitiva.
Ttala Lizarraga


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