14 de septiembre de 2010

SAMSARA

Ficha Técnica y Artística
Dirección: Pan Nalin.
Países: Francia, India, Italia y Alemania.
Año: 2001.
Duración: 145 min.
Interpretación: Shawn Ku (Tashi), Christy Chung (Pema), Neelesha BaVora (Sujata), Jamayang Jinpa (Sonam).
Guión: Pan Nalin y Tim Baker.
Música: Cyril Morin.
Fotografía: Rali Ralchev.

Sinopsis
La película narra el proceso de transformación de Tashi, un monje budista en Ladakh, Himalaya, tras su vuelta al convento donde se ha criado y se está formando como monje, tras un largo periodo de retiro en la Cueva Sagrada, donde ha estado retirado meditando por más de tres años.

Proceso de Transformación y Desarrollo
La película nos muestra en detalle cómo es y se da su proceso de transformación: de cambio, reintegración y readaptación, a todos los niveles, a su nuevo estado tras su vuelta del retiro y tras su viaje de búsqueda después.

En terapia y en meditación se dinamizan los aspectos que conforman nuestra persona, a nivel orgánico y a nivel más sutil, de personalidad e incluso de carácter. Y esta dinamización es la que nos permite cambiar, crecer y avanzar.

Estos asuntos son nuestro objeto de trabajo, lo que observamos, a lo que atendemos, y para ello, desarrollamos la atención, la cosnciencia y la conciencia. Para darnos cuenta de ellos y asumirlos como propios cambios y necesidades. Cuando, como en el caso de Tashi, estos asuntos irrumpen de un modo violento ó catártico, los cambios se precipitan y necesitan de un encauce que permitan que se de un cambio profundo.

Normalmente nadie en nuestro entorno nos retiramos por tanto tiempo como en la película; esto produciría una gran influencia y efecto en la persona y no todo el mundo está preparado para retirarse de ese modo. “Has ido demasiado lejos” – le dice su maestro al reencontrarse con él tras el retiro. Existen formas de trabajar en terapia y también de meditar. Más catárticas, donde la incisión y el abordaje va hasta el límite con prontitud, y las que acompañan a la persona según su fluir, sin presionarla. Es importante llegar hasta el límite, no traspasarlo, ya que éste nos muestra el límite de la persona, su capacidad, actual e indica el momento de desarrollo actual. Cuando traspasamos ese límite es más complejo la reintegración de la persona y la asimilación de la experiencia en toda su magnitud.

En el caso de Tashi vemos como al regreso del retiro está iniciándose en él una transformación, que pugna por darse, que se manifiesta en sus poluciones nocturnas, en su búsqueda y absorción en la sensualidad de la vida. Le embargan el color de una hoja, el tintineo, el movimiento y el sonido de unas manos que le sirven comida.

El desarrollo de la atención, la contemplación, absorción
El estar atentos a eso que nos llama la atención, que es lo significativo, y dejarnos guiar y fluir por ello da sentido a nuestra existencia. Es lo significativo, y tiene un mensaje para cada uno de nosotros, si accedemos a ello, prestando nuestra total atención y con nuestra plena vivencia, contemplando aquello que observamos, sea algo externo, como una hoja, un sonido, etc., o algo interno, como un pensamiento o una emoción, etc., con total dedicación.

Así desarrollamos la capacidad de percibir la vida con total plenitud, incluyendo en nuestra vivencia, aspectos nuevos, como el sentido del tacto, el gusto, atendiendo al sonido, a la humedad o al brillo de lo que estamos observando.

La meditación y la terapia tienen un efecto amplificador de la experiencia. Lo que nos permite darnos cuenta más fácilmente de lo que (nos) ocurre. Uno observa y ve más claro, nítido. Lo que permite darse cuenta y vivir cada experiencia con mayor amplitud y totalidad. Así también nos damos cuenta de esos aspectos de nuestra persona, que estaban ocultos, y que ahora al verlos, reconocerlos y asimilados, podemos reconocernos y reconocer de un modo más completo.

El trabajo está en darle salida a eso con lo que uno ha conectado y que es lo que uno necesita, aunque le pueda convenir o no en un primer momento, aunque le traiga más trajín, movimiento e incertidumbre, y en definitiva vacío. Vacío de no saber qué vendrá después, qué y cómo será.

Vemos en Tashi su dificultad para aceptar y hacerse cargo de su imperiosa necesidad, hasta que la asume y decide emprender un viaje de descubrimiento que le permitirá satisfacerla, así como satisfacer sus carencias, que de algún modo le están empujando a que emprenda el viaje. Y en este viaje, también descubrirá aspectos poco amables de sí, que estaban más o menos ocultos hasta el momento y que le autolimitaban y hacen sufrir. Estos aspectos emergen con claridad cuando Tashi sale de su statu quo, del terreno y modo de vivir y de ser conocido por él en el convento y se pone en juego con sus nuevos deseos, necesidades e inquietudes.

Las personas vivimos en proceso y cambio constante. Cambiamos y crecemos en función de la apertura e integración de los nuevos estados en nosotros mismos. Cuando el proceso se estanca dejamos de crecer y enfermamos.

Tanto la terapia como la meditación propician primero el estado de observación y de percepción de nuestros procesos, favoreciendo así el desarrollo de la conciencia en pos de ese fluir constante acorde con nuestro momento, estado y necesidades.

Proceso de satisfacción de una necesidad
El estado meditativo es un estado que nos permite observar nuestras formas de hacer, sentir y pensar y cómo éstas crean patrones entre sí que se repiten y mandan en nuestra vida. Con el desarrollo de esta capacidad de darnos cuenta de estos patrones poco a poco podemos ir siendo más conscientes de ellos, siendo más conscientes de nosotros mismos y así adueñarnos de ellos y de nosotros mismos y de nuestros actos.

Con respecto al proceso de Tashi para la asunción de su necesidad, podemos observar una primera parte de negación de la necesidad amparada y acrecentada por sus maestros tratando de evitarla. Una fase de asunción de la necesidad y una reivindicación de la misma de un modo rebelde y orgulloso, reclamando a su maestro su derecho a aprender desde su propia experiencia. Después todo un proceso de aprendizaje en base a una puesta en práctica, la acción. Con el siguiente surgimiento de necesidades similares hasta su satisfacción y retirada nuevamnete al convento.

En cada uno podemos observar y desarrollar la capacidad de observar este ciclo de satisfacción de la necesidad que según más maduros y sanos estemos más fluido y satisfactorio será. Y según cómo seamos unos matices u otros tendrá.

La película con su ritmo lento y con pocas palabras, propicia este estado meditativo al que os animo. Con atención, cada imagen, detalle, sonido.

Ainara Campos